Boogaloo

Boogaloo
Es curioso como, en esto de la música, las etiquetas las carga el diablo y así, por ejemplo, si juntamos las de “urbano”, “callejero”, “fusión”, “étnico” o “baile” y las regamos con connotaciones sociales como “clase trabajadora”, “inmigrantes” o “barrio”, se nos vengan a la cabeza estilos como reggae, break, house, hip-hop, trap o reguetón, pero siempre o casi siempre nos vamos a olvidar de prácticamente el primero de todos los estilos musicales que reunió todas esas etiquetas y connotaciones, eso que componían, interpretaban y bailaban los jóvenes caribeños inmigrantes de segunda generación que se criaron en las grandes ciudades norteamericanas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, jóvenes que escuchaban rumbas, sones o bombas en casa y jazz, rhythm and blues, rock o soul en la calle, jóvenes perfectamente urbanos, racializados, migrantes, fusionadores y bailongos que crearon y disfrutaron el boogaloo (o bugalú).
Y el mundo entero lo bailó durante los años 60 y vosotros lo podéis bailar ahora mismo.

José Preciado