Llevas toda la vida escuchando “Yacht Rock” sin saberlo

Llevas toda la vida escuchando “Yacht Rock” sin saberlo

Pocas veces en la historia de la música contemporánea el nombre de un género nace de una broma o, mejor dicho, de una coña dentro de una parodia que tenía forma de webserie.

El programa (2005) se llamaba justo así, “Yacht Rock”, y puede verse en Youtube, aunque nació un año antes que la plataforma. En ella, unos cómicos de Hollywood poco o nada conocidos (aunque sale Jason Lee en un capítulo) elaboraban un producto para (muy) aficionados a la música tratando de reírse -bastante- de la escena musical blanca californiana de finales de los 70 y principios de los 80. Aquella factoría de pop-rock de lujo que contaba con nombres como Toto, Steely Dan, The Doobie Brothers, Boz Scaggs, Christopher Cross o Kenny Loggins, que hacía soft rock con elementos del jazz y del soul y que se caracterizó por un perfeccionismo casi enfermizo, el don de la ubicuidad de muchas de sus estrellas y una música exquisita, sofisticada, de tiempos medios tan irresistibles entonces como casi irritantes una década después.

Prácticamente, la fórmula secreta del placer culpable.

Además, las letras hablaban de amores adultos con rupturas tranquilas bajo la luz del atardecer junto al mar, justo el tipo de sentimientos anticlimáticos que –se supone- tienen los dueños de yates. De ahí el nombre.

Si queréis la nómina completa del género, saber qué es y qué no es “yacht rock”, conocer a quien hizo la webserie y hasta oír la opinión acerca del fenómeno de Michael McDonald, los Porcaro, Christopher Cross o Kenny Loggins (y hasta a Donald Fagen colgándole el teléfono a quien le pregunta por el asunto), tenéis en HBO un documental tan bueno como divertido que se llama “Yacht Rock, A Dockumentary”.

José Preciado