«Black Rabbit» (Netflix, 2025)
Zach Baylin, guionista de, por ejemplo, “El método Williams” (2021) o “The order” (2024) ha escrito y dirigido “Black Rabbit”, una serie para Netflix, con Jude Law y Jason Bateman como protagonistas, que tiene la peculiaridad de ir creciendo y mejorando conforme avanzamos en sus ocho capítulos, que parten de una situación más o menos convencional y aparentemente predecible, y desembocan en dos capítulos finales climáticos, muy dramáticos, caóticos, shakesperianos y tremendamente satisfactorios.
Law y Bateman (este último interpretando a un personaje completamente opuesto a su Marty Byrde de “Ozark”) interpretan a dos hermanos neoyorquinos con un pasado complejo y un presente que se complica por momentos debido a su gestión (digamos) apresurada de un restaurante, el manejo torpe de personas, situaciones, dinero, alcohol y drogas y la caída de ambos en una tolvanera de malas decisiones presididas por eso que Roger Ebert llamaba “idiot plot”. Es decir, que casi todo en “Black Rabbit” se resolvería felizmente con que un par de personajes dejaran de actuar todo el rato como completos imbéciles.
Pero, claro, eso arruinaría la función.
Y esta función viene además acompañada de una excelente (y extensa) banda sonora de canciones seleccionadas por el prolífico Gabe Hilfer (The Studio, The White Lotus, Holand, Nickel Boys, Outer Range, Sugar, The Walking Dead…) compuesta en su mitad (que es lo que traigo) por temas mayormente guitarreros, o sea rock, powerpop, punk, new-wave… procedentes en su inmensa mayoría de bandas norteamericanas actuales de las dos costas y con evidente preferencia por las de Nueva York, de las que cuento hasta siete aportaciones (y Albert Hammond Jr toca en dos).