Turbocríticas de los Premios Goya 2026

Turbocríticas de los Premios Goya 2026
Prácticamente sobre la campana, procedo con las turbocríticas de los títulos nominados a “mejor película” en los Premios Goya.
“Los domingos” tiene 13 nominaciones, lo que en idioma cinéfilo antes significaba ‘peliculón’, pero ya no (“Sinners” es una prueba tan grande como el Monte Ararat), ahora significa ‘por lo que sea’ y ese ‘lo que sea’ no lo pillo. Es una película interesante y magníficamente interpretada, pero que se queda en la indefinición también “por lo que sea”: yo al final no sé por qué la chica se mete a monja y la directora (y guionista) Alauda Ruiz de Azúa deja escapar un enfrentamiento a cuatro manos (entre el curita y el noviete, entre la tía de la chica y la superiora del convento) que hubiera sido épico. Y tampoco me acabé de enterar de por qué se llama “Los domingos”.
“Sirat” tiene 11 nominaciones y esta vez sí sé por qué. Es una magnífica película con estructura, personajes y paisajes de un western (es decir, una película ambiciosa, un extraño fruto en el cine español), hasta que Óliver Laxe, también “por lo que sea”, decide –literalmente- dinamitarla. En esencia, sales del cine cabreado y no por la fatalidad de la existencia.
“Maspalomas” tiene 9 nominaciones y es, de las tres que llevamos, la que más honestamente puede presumir de ese honor. Es una película modesta, directa, casi una fábula moral y existencial, con excelentes personajes y un reparto certero. La única pega que le pongo es el pavoroso doblaje al español que han puesto a la banda sonora original en vasco.
“La cena” tiene 8 nominaciones, supone un notable salto en calidad en la filmografía de su director y es una comedia canónica con un funcionamiento preciso y efectivo, es decir, que te ríes. No en vano el original es una pieza teatral del maestro Alonso de Santos. La pareja protagonista, Mario Casas y Alberto San Juan, sostiene y enriquece una trama amena, divertida y sabiamente sorprendente. Alguna mejora en dirección artística hubiera resultado muy necesaria: no hace falta ser tan cutre.
Y, en último lugar, llega “Sorda” con 7 nominaciones y volvemos al reino de “por lo que sea”. Es una película pequeña y un drama casi íntimo y muy efectivo sobre la aceptación/normalización de la discapacidad y, por tanto, una propuesta didáctica (también moral, por supuesto), pero sus ambiciones social-pedagógicas no deben ser un plus a la hora de considerar su calidad artística. Hay otro puñado de títulos que podrían ocupar esta plaza en el palmarés principal del “Cabezón”.
¿Queréis algunos títulos? Tomad algunos títulos:
“Los Tortuga” tiene drama social, familiar y dos interpretaciones femeninas (madre e hija) de sobresaliente con bengalas. “Una quinta portuguesa” es una comedia suave y deliciosa con un Manolo Solo impecable y achuchable. Y, si queréis más Mario Casas, “Muy lejos” es un producto estupendo.
Acabo con dos títulos que para mí están en lo mejor del año, por encima o muy por encima de todos los nombrados hasta ahora.
“Enemigos” (David Valero) es un cuento urbano sobre el “bullying” que enseguida se sobrepone a sus intenciones pedagógicas para alcanzar merecidas dimensiones de drama simbólico y “por lo que sea” se ha quedado con 2 nominaciones.
Y, finalmente, “Romería”, para mi gusto, la mejor parte de la trilogía autobiográfica de Carla Simón, es una película de notable alto que absolutamente debería estar entre las cinco películas llamadas a ser reconocidas como la mejor de esta edición de Los Goya que, como siempre, tendrá una ceremonia insoportable que, como siempre, acabaré viendo entera.

José Preciado