«La hermanastra fea» (Emilie Blichfeldt, 2025)

«La hermanastra fea» (Emilie Blichfeldt, 2025)
Todos sabemos que la versión de la historia de La Cenicienta más popular y dulcificada es la que Disney tomó del autor francés Charles Perrault (de finales del siglo XVII), de la misma manera que también sabemos que es un cuento de la tradición oral europea, que hay versiones chinas de hace mil años y que otras variantes escritas occidentales, como la supuestamente recogida por los hermanos Grimm, son más oscuras, sangrientas y hasta criminales.
Así que lo que hace la directora noruega novata Emilie Blichfeldt con la historia de la bella y maltratada fregona no debería llamarnos la atención por elegir el lado oscuro… hasta que lo hace.
LA HERMANASTRA FEA cuenta la historia de Cenicienta, aquí Agnes, desde el punto de vista de la mayor de las dos hermanastras, aquí Elvira, a la que la ambición de su madre y la suya propia, mezclada con ciertos delirios románticos, mete en un rally de transformación personal (no precisamente moral) muy cercano a la autotortura.
Emilie Blichfeldt crea una atmósfera profundamente enfermiza y morbosa para su cuento donde no ahorra en dolor, maldad, fealdad, asco, gore y hasta sexo explícito con cero erotismo, una atmósfera que bien podría hacernos pensar que la película está al servicio de la crítica dura de las fantasías del amor romántico, pero que lo que realmente busca es no dejar cuello sin cortar entre las convenciones sociales.
Con la excepción de un personaje, Alma precisamente, la hermanastra casi niña, no hay otro humano que se salve de una cuchillada feroz de la joven Blichfeldt.

José Preciado