«Mobland» (Showtime 2025)
Si no habéis visto MOBLAND (Tierra de Mafiosos), de Guy Ritchie para MTV Studios/SKY Showtime, estáis de suerte, porque vais a poder verla, si queréis, del tirón o de dos o tres sentadas, y disfrutarla como cachorritos. Y no como yo, que la he visto a tirones, que es casi peor que verla por semanas, y he dejado que la falta de continuidad casi me la eche a perder, lo que no deja de ser una pena porque va a ser una de las series del año.
Guy Ritchie hace muchas cosas, pero una que hace especialmente bien -y que se nota que le divierte mucho- son películas y series sobre la delincuencia organizada de Londres. Ahí está en su salsa y los resultados son casi siempre notables (“Lock & Stock”, “Snatch, cerdos y diamantes”, “RocknRolla”, “The Gentlemen”) aunque con un cierto regusto macarra y autocomplaciente ya marca de la casa.
Pero en “Mobland”, por lo que sea (y lo que sea trato de explicarlo ahora), se ha dejado de tontás y ha puesto los cinco sentidos en esta historia de un enfrentamiento a sangre y fuego entre dos familias mafiosas que cuenta con un guion magnífico con (mucho más que) aromas shakespearianos y un reparto en absoluto estado de gracia.
Nunca, pero nunca, ha estado mejor Pierce Brosnan haciendo (por fin, dirá él) de irlandés loco, borracho y sanguinario. Nunca ha tenido Hellen Mirren la oportunidad de comerse cada escena en que aparece encarnada en Maeve Harrigan, para dejar a Lady Macbeth a la altura de preescolar. Y nunca hasta ahora le habían ofrecido a Tom Hardy un personaje tan Hardy como Harry Da Souza, mano derecha, izquierda y ejecutora de la familia Harrigan, casi hermano del heredero y estático sostén, colchón, pozo de lágrimas y fregona de sangre de todos los deseos y actos de un grupo humano feroz, pero más temible por como resuelve sus ansias y tribulaciones internas que por las guerras criminales en que se embarca.