“La casa de los espíritus” (Francisca Alegria y Fernanda Urrejola para Prime Vídeo, 2026)
“La casa de los espíritus” (Francisca Alegria y Fernanda Urrejola para Prime Vídeo, 2026) cumple con el encomiable encargo de sacar la espina de aquella adaptación europea de los años 90 de la novela de Isabel Allende, rodada en Portugal con dinero alemán, sin chispa y sin espíritu, con más estrellas (desperdiciadas) que la “Odisea” de Nolan y con, probablemente, el peor Jeremy Irons de todos los tiempos.
En este caso tenemos una versión para televisión prácticamente impecable que aprovecha casi perfectamente el formato de miniserie y dosifica adecuadamente el contenido a través de ocho capítulos bien planteados, bien escritos y cabalmente ambientados e interpretados.
A esta versión moderna y que tiene la pinta de ser definitiva cabe no obstante hacerle algunas objeciones para que aquí la impecabilidad venga a igualarse a la perfección.
Esta “casa de los espíritus” carece a mi parecer de bastante gancho, carencia que cabe atribuirla a un reparto bastante plano en identidad y carisma y a un subrayado a la baja de los momentos culminantes de la historia. Además y, al menos en mi percepción, la serie se deshincha notablemente en sus últimos capítulos (justo cuando tendría que suceder lo contrario). Así, conforme desaparece la magia (que nunca fue ni será “realismo mágico”, esto es adivinación, telequinesia y espiritismo, que juegan en otra liga) y van apareciendo capas y capas de maquillaje sobre el rostro del pobre actor protagonista, el mexicano Alfonso Herrera –que acaba por no poder levantar una ceja-, conforme desaparece, pues, la magia y aparecen capas de pintura, digo, va mermando mi interés en lo que sucede en la pantalla.
No obstante –y repito- comparada la serie con la filfa aquella de Bille Agust de 1993, esta es una obra maestra.