“La Odisea” (Chistopher Nolan, 2026)

“La Odisea” (Chistopher Nolan, 2026)

Nolan ha filmado y firma la mejor película sobre el poema de Homero jamás hecha, el dichoso recorte del formato IMAX solo lo notas de verdad en la pelea final, las concesiones woke me importan un rábano (Eliott Page NO hace de Aquiles y lo de Lupita Nyong’o es un problema de casting y no de color de piel), le sobraría media hora para tener una duración perfecta, aunque no se hace pesada en ningún momento, y los 250 millones de dólares que ha costado no se ven, pero eso también me importa un rábano.

Además, esta película es la menos de Nolan desde “Insomnio” (2002), lo cual, después sobre todo de “Tenet” y “Oppenheimer”, es un buen punto a favor de un film bastante poco amanerado y arrogante para lo que su autor es capaz de facturar.

Nolan, aunque parezca mentira después de la absurda pijería de rodar en IMAX, pone su talento, su reparto y su equipo al servicio de la historia, contada a través del Odiseo/Ulises más frágil y humano que hemos conocido y con las concesiones indispensables al elemento mitológico/fantástico, prescindiendo de grandes efectos visuales y, por lo tanto, de tanto ruido y tanta furia como sabemos que su autor es capaz de meter en un relato.

Y precisamente en la humanidad de la propuesta inciden muy especialmente las extraordinarias y emocionantes interpretaciones de John Leguizamo como Eumeo, de Anne Hathaway como una carnal y extraordinaria Penélope, de Tom Holland como un más que digno Telémaco (lo siento, Zendaya sale haciendo de Zendaya), de Matt Damon en el mejor papel de su vida y de Robert Pattison como un malo muy poco woke, porque compone un Antinoo sobresaliente, cobarde, perverso y mezquino.

José Preciado