Harry Nilsson & Some Friends

Harry Nilsson & Some Friends
Hace un par de semanas comentaba en El Poleo el último disco de Aaron Lee Tasjan -muy bueno, por cierto- y lo ponía en relación, como con otros suyos recientes, con la tradición del ‘american singer-songwritter’, que se puede traducir por ‘cantautor norteamericano’ con la salvedad para esa etiqueta de que, cuando tuvieron en Estados Unidos una mayor expansión este tipo de artistas -los años 70-, los cantautores españoles (y franceses, portugueses o italianos) eran una cosa (muy politizada) bien distinta y con unos resultados artísticos (con honrosas excepciones) poco ambiciosos.
No quiero decir que gente como Janis Ian o James Taylor no estuvieran politizados (eran los años de Nixon y la guerra de Vietnam), pero se ve que a todos estos además les importaba especialmente su arte: la prueba del algodón es que a día de hoy los cantautores norteamericanos se siguen escuchan y venerando y tienen hijos póstumos como Tasjan, mientras que no creo que podamos encontrar una centena de jóvenes españoles de menos de 25 años que conozcan y escuchen a los nuestros.
Otro factor determinante es la fórmula de su éxito: pocos casos en la historia de la música contemporánea encontraremos en que, con tanta naturalidad y talento, se fundan en un mismo producto las tradiciones del folk, el country, el blues, el soul, el góspel, el pop y el rock, dando incluso origen esta mixtura prodigiosa a un género propio: la ‘americana’.
Bueno, pues espero que en esta mañana de domingo, fresquita a estas horas, pero amable y luminosa, disfrutéis de esta hora con Harry Nilsson, Jackie DeShannon, Carol King, Leon Russell, Carly Simon o, entre otros más, el increíble y malogrado Emitt Rhodes, ‘los Beatles en una persona’ y el músico con peor suerte del siglo XX.

José Preciado