«Un simple accidente» (Jafar Panahi, 2025)
La mires como la mires, «Un simple accidente» te deja contra las cuerdas, porque que un represaliado (encarcelado y torturado) por el régimen de los ayatolás consiga hacer comedia del encuentro entre un torturador y sus víctimas, con el país todavía sometido a la sharía o es un chiste o es un milagro.
Y es que lo que Panahi plantea en esta muy admirable película que mezcla sainete, costumbrismo, humor negro y hasta teatro del absurdo (es que citan a Beckett) no es otra cosa que una desmesurada oda al perdón (eso que ahora se llama reencuentro).
Reverenciales saludos a Vahid Mobasseri, ese protagonista que se llama igual que su personaje y transmite como pocas veces he visto el papel de un hombre corriente en apuros (de toda índole). Muy altas bendiciones para la idea -en el guion- de meter el casi-fiambre en un cajón dentro de una furgoneta, convertirlo en insoportable cargo de conciencia y llevarlo por la ciudad y los campos en busca de respuestas.
Y gracias con el corazón y las tripas por un final de esos que se dice que son «puro cine», porque solo el cine nos los puede dar.