El extraño caso de la serie que se aburre de sí misma
“DTF St Louis” (Steve Conrad, HBO, 2026) tiene siete capítulos y, a su pesar, dos partes bien diferenciadas. En la primera (los cuatro primeros capítulos) se nos muestra un enredo de comedia negra basado en un triángulo amoroso que se va desvelando menos convencional conforme se nos va suministrando información. Además, el relato va saltando en el tiempo desordenada e interesadamente para que lo que veamos después contradiga lo que hemos pensado antes de un determinado personaje en concreto y en general del desarrollo esperable de una historia criminal.
Hasta ahí hemos estado ante un producto excelente, mantenido y mejorado por las muy solventes interpretaciones del triángulo protagonista, Jason Bateman, David Harbour y Linda Cardellini, vigilado muy de cerca por dos polis, Joy Sunday y Richard Jenkins, y mostrados casi todos al espectador a través de un distanciamiento cínico e inmisericorde.
Desde ese punto, más o menos a partir del quinto capítulo y de la sospecha trasmitida de que quizá el desenlace no va a ser ni el canónico ni el esperable en un “thriller”, “DTF St Louis” y Steve Conrad deciden abandonar a sus personajes y su público y dejarlos -desganados, inertes y redundantes- literalmente a la espera de una conclusión tan anticlimática como desganada y frustrante que solo consigue amargar el buen sabor de boca que produjo la primera parte de esta muy decepcionante función.