Dos ficciones docentes muy satisfactorias

Dos ficciones docentes muy satisfactorias

Mi mujer y yo, ambos muy felizmente jubilados, acumulamos una “experiencia docente” (o sea, tiempo trabajado) de 73 años –mes arriba, mes abajo y ella más que yo- y, de esa cifra, también entre los dos, sumamos –creo- 35 cursos como cargos directivos en centros de la enseñanza pública.

Seríamos pues y con todos los papeles, dos “expertos en educación”. No como la mayoría de los que, con esa etiqueta, suelen aparecer en los medios de comunicación cuando la cosa, por lo que sea, se calienta, como en estas semanas ha pasado con el desastre (más que anunciado) del reciente informe PISA.

Bien, pues estos dos “expertos” os quieren recomendar que veáis una película (muy interesante, además de divertida) y, al menos, algunos capítulos de una serie literalmente impactante.

La película es española, es de este año, está en Movistar+, se llama “Altas capacidades” y tiene uno de los guiones más enfocados y didácticos sobre el asunto de la educación con que te puedas topar.

Cuenta la historia de unos padres que, informados de los problemas de convivencia que provoca su hijo en el colegio, deciden, en lugar de actuar (y responder las cuatro preguntas de “el oso Arturo”), decirle a la criatura eso de “no pasa nada, cariño”/”nosotros te apoyamos” y luego mirar para otro lado, lejos, muy lejos y hacia arriba.

Y el latigazo de la última escena es tan lacerante para ellos como reconfortante (sí, completamente) para cualquiera con un mínimo de sensatez y algo de sentido común, cualidades estas cuya merma generalizada está –entre otras- en las causas de la catástrofe educativa de Occidente.

Y de Oriente también, como veréis ahora mismo.

“Así aprenderás”/”Teach You A Lesson” es una serie coreana, también de este año y que podéis encontrar en Netflix. Cuenta las inverosímiles hazañas de un inspector de educación, concretamente de la “Oficina de Protección de los Derechos Educativos” de Seúl, que se enfrenta al acoso escolar y concretamente a los acosadores a hostia limpia (os lo juro).

Es básica, burda y violenta y los protocolos de la OPDE tienen menos misterio que el mecanismo de un chupete, pero esta fantasía está ahora mismo como la 16ª mejor serie del año en Filmafinity y en ese mismo sitio no tiene ni un solo comentario negativo.

Y esto tiene que ser porque, independientemente de su más bien mediocre calidad como ficción, verla tiene que provocar placer. Posiblemente el mismo placer (nada culpable) que sentimos cuando vemos a los personajes de Jason Statham (o a Harry Callaham, John McClane, Jack Reacher o Daredevil) machacar a los malos.

¿Hay pues malos machacables en las escuelas y los institutos? ¿Y estará tan mal la cosa que tenemos que recurrir a una quimera ultraviolenta como alivio mental?

Pues pensad en si los “derechos educativos” de aquellos que usan correctamente el sistema están siendo vulnerados o no, por quiénes lo estarían, hasta qué límites y con la complicidad de qué instancias estaría pasando todo esto.

José Preciado