«Anatomía de un instante» (Movistar+ 2025)
Yo no he leído el libro de mi paisano Cercas, así que solo puedo opinar de la serie de Movistar+ y esa «Anatomía de un instante» gusta pero no llena. Para empezar, cuatro capítulos se me quedan cortos (lo de las mini-series españolas es que va a hierro: son rigurosamente minis), sobre todo si hay remontes a los años de juventud de Suárez, por ejemplo. Es, en general, fría, gris y formularia como el despacho de un jefe de negociado franquista; por momentos, tan agarrotada como algunos actores detrás de su maquillaje (no hace falta esmerarse tanto, el espectador tiene eso que se llama imaginación) y mejora exponencialmente cuando se suelta (especialmente, los momentos de confianza entre Gutiérrez Mellado y Suárez); le sobra tanto despacho (es que no salimos de ahí) y le faltan calle, bares, aulas y campo y, finalmente, tampoco entiendo -será cosa del original de Cercas- la clamorosa ausencia (es casi «ghosting») del PSOE en toda la ficción.
¿Dónde está entonces lo bueno? Pues en la dirección de actores de Alberto Rodríguez y Paco Baños y, muy especialmente, en la interpretación de estos: Álvaro Morte «es» Adolfo Suárez en buena parte del metraje, como también «es» Carrillo (y no podría ser de otra manera) Eduard Fernández; y están muy bien David Lorente como Tejero y Óscar de La Fuente como Milans (es que clava al facha-que-da-miedo) y, por encima de todos y por encima de toda la serie y de la memoria colectiva del 23F, Manolo Solo está excelso, inconmensurable y ultraterreno como el general Gutiérrez Mellado.
Solo por Solo merece verse «Anatomía de un instante».
Dos o tres veces.