Hayley Williams: “Glutton for Punishment” (2025)

Hayley Williams: “Glutton for Punishment” (2025)
A fecha de hoy, los dos primeros discos de una lista muy corta de cinco álbumes de 2025 que han recibido eso que ahora se llama la “aclamación universal”, son de dos artistas hispanos, Rosalía y Bad Bunny, quienes precisamente están en ese punto de sus carreras en que se supone que podrían hacer lo que les dé la gana.
El puertorriqueño sacó en enero los pies del tiesto reguetonero y el suyo es un discazo. Que le duren talento y fortuna. La catalana ha hecho precisamente lo que le pedía su cuerpo y todo el mundo dice que lo suyo es una obra maestra. Yo no estoy tan seguro, pero, por hacer casi exactamente lo contrario de lo que querría la industria, tiene todo mi respeto (y una carta del obispo de Sant Feliu de Llobregat y hasta la exégesis de Pedro Sánchez en Radio3).
Si os preguntáis cuáles son los otros tres discos, son estos:
“Ego Death At A Bachelorette Party”, de Hayley Williams, la exlíder de Paramore; “Glutton for Punishment”, de Heartworms, el proyecto ¿post-punk? de la muy prometedora Jojo Orme; y, en último lugar, “ICONOCLASTS”, sexto largo de la sueca Anna von Hausswolff, disco (art-rock, drone, ambient) al que me confieso incapaz de cogerle el punto.
Cinco discos “universales” de un hombre y cuatro mujeres. Nada más que añadir, señoría.
¿Y de qué disco de verdad (de verdad) me apetece hablar hoy? Pues del de Hayley Williams, que, además, es el que más me gusta de los cinco.
Williams, que tiene ahora 37 años, formó Paramore con 16 y consiguió sobrevivir a etiqueta pop-punk (letal como pocas) y a su propia banda hasta pasados los 30. Ahí, después de seis discos largos de estudio y un Grammy (2015), dijo basta (rompió con Atlantic, fundó su propio sello, lo llamó Post-Atlantic, con un par) y se mostró más lírica y más pop a través de sus dos primeros discos en solitario, “Petals for Armor” (2020) y “Flowers for VASES/descansos” (2021). Ahora con este magnífico “Ego Death At A Bachelorette Party”, se consagra como artista individual dueña y responsable de sus ambiciones y sus logros y, en mi humilde opinión, además, se ha coronado.
¿Y en qué ha consistido esta coronación?
Pues, en primer lugar, en que, al igual que Robbie Williams, Björn, Morrissey y, por supuesto, nuestro Enrique Bunbury, Hayley Williams ha conseguido crecer y madurar (y ella también mejorar) fuera del cascarón de su banda originaria. Eso suele ser muy raro, suele gustar a su público generacional y redunda en un afianzamiento de los vínculos con el artista (vale, ya sé que Bunbury en esto ha tenido que jugar con otras cartas).
En segundo lugar, porque este disco se lee como confesión honesta, descargo de culpas y ajuste de cuentas consigo misma y con la industria y suena a una especie de playlist íntima donde solo entra lo que verdaderamente motiva a la artista. Y que los artistas se sinceren suele gustar mucho a la crítica y a la afición.
Además, por supuesto, de que, entre los 20 temas que tiene (ahora) el álbum, hay un tercio de canciones excepcionales, otro tercio de muy buenas y ni una mala.
Y, en tercer lugar, que la estrategia de lanzamiento del disco ha sido original, sorprendente, disruptiva y memorable, porque lo de “atender primero a sus clientas” ha sido de 10.
Copio texto y me voy:
“Cronología del lanzamiento: El 23 de julio de 2025, la emisora pública de Nashville WNXP anunció que Williams estrenaría una nueva canción esa noche. El 28 de julio se subieron 17 canciones del álbum al sitio oficial de Williams, accesibles introduciendo un código de 16 dígitos que se enviaba a clientes de su marca de tinte para el cabello Good Dye Young. El 1 de agosto de 2025 las 17 canciones se lanzaron en plataformas de streaming como singles individuales. El disco fue oficialmente publicado como álbum completo el 28 de agosto de 2025 bajo su propio sello independiente Post Atlantic. Las ediciones físicas (CD, vinilo) se programaron para el 7 de noviembre de 2025.”

José Preciado