Etimología de «forúnculo»

Etimología de «forúnculo»

La etimología de FORÚNCULO es breve pero intensa.

Y es breve porque es un cultismo procedente del latín “furuncŭlus” usado en el lenguaje médico (como “furúnculo”, forma también válida) desde el siglo XVIII.

Un forúnculo es un folículo piloso infectado e inflamado y suele aparecer en zonas cutáneas húmedas.

Originalmente, el nombre se lo puso el médico romano Celso, coetáneo del emperador Augusto, mediante una metáfora, pues el abultamiento (que suele ser purulento, o sea, ‘con pus’) le recordaba el que se forma en la corteza de los árboles por un rebrote inminente.

A ese rebrote, que acaba formando una ramita, si está en el tronco principal (y recibe savia, pero no dará fruto) de un naranjo, un melocotonero, una vid o un olivo, nosotros lo llamamos “chupón” o “mamón” y los romanos lo llamaban “ladrón” (lat. “fur”) y también “ladronzuelo”, que fue la palabra que eligió Celso: “furunculus”.

Como ocurre en “partícula” (del lat. “pars/partis”) o en “corpúsculo” (de “cops/corpis”).

Así que ya sabemos que las ramas que brotan en el tronco de los frutales provocaban en los romanos la misma asociación de ideas que en nosotros.

Una cosita más y os dejo:

Una agrupación de forúnculos (una infección extendida) recibe el nombre de “forunculosis” (literalmente, ‘aumento de forúnculos’) o “antrax” (del griego “anthrax”, ‘carbón’, porque la piel afectada se oscurece).

PERO (atención)

No hay que confundir esa afección con “el otro ántrax” (“anthrax” en inglés), el ántrax maligno, carbunco o carbuncio, que es una enfermedad contagiosa de origen bacteriano que, cuando afecta a los pulmones, puede ser mortal.

Y, por eso, las esporas de ántrax maligno se han usado como arma biológica.

José Preciado