Categoría: Literatura

Hector Hugh Munro ‘Saki’: ‘Tobermory’

Hector Hugh Munro ‘Saki’: ‘Tobermory’

Nadie sabe de dónde sacó Hector Hugh Munro el psedónimo de ‘Saki’, aunque habiendo vivido su infancia en Birmania (era hijo del jefe de la policía británica en ese territorio y él también fue policía durante una época), lo más probable es que fuera una clave íntima con que evocar los probablemente mejores años de su vida. Su madre murió muy joven y su padre encomendó su cuidado a unos estrictos parientes en Inglaterra, quienes lo internaron en colegios aun más estrictos que ellos, lo cual, en plena época victoriana, no debió de ser el mejor ambiente donde un joven pudiera manifestar su homosexualidad, cosa que evidentemente nunca ocurrió en público y que puede explicar el humor amargo y la mirada tan penetrante como inteligente con que casi disecciona los personajes y las situaciones de sus cuentos. De ‘Saki’ y de esos relatos, entre los que se encuentra en de hoy, dijo Borges: «Con una suerte de pudor, Saki da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias de Wilde».

O Henry: ‘El regalo de los Reyes Magos’

O Henry: ‘El regalo de los Reyes Magos’

Hay bastantes datos curiosos en la biografía de William Sydney Porter: que era farmacéutico titulado, que era alcohólico, que su apodo (‘oh, Henry’) se lo debe a un gato travieso, que fundó un semanario que se llamaba ‘The Rolling Stone’ (que no tiene nada que ver con la revista que todos conocemos), que cometió desfalco en un banco para el que trabajaba, que fue prófugo de la justicia y luego padeció presidio durante cinco años, que hablaba perfectamente español (que aprendió cuando estaba huido en Honduras) y que los finales de sus relatos cortos dieron lugar a la expresión ‘un final a lo O Henry’ cuando un cuento tiene una conclusión inesperada. También existe la leyenda de que la historia de hoy la escribió en tres horas, apurando un plazo de entrega, y borracho.

Ambrose Bierce: ‘El golpe de gracia’

Ambrose Bierce: ‘El golpe de gracia’

Ambrose Bierce es un excepcional escritor norteamericano, digno de estar entre lo más selecto del panteón de autores de relatos fantásticos, junto a Poe, Maupassant o Lovecraft, que se empeña en estar de actualidad cien años después de su misteriosa desaparición en México, acompañando al ejército de Pancho Villa. Hace una generación, su ‘Diccionario del diablo’ se convirtió en un inesperado best-seller al tiempo que su figura era revivida en la gran pantalla por el mismísimo Gregory Peck en ‘Gringo Viejo’ (1988). Y no hace ni cinco años, la estupenda primera temporada de la serie ‘True Detective’ (2014) lo puso de nuevo en la palestra por la vinculación de su trama con ‘Un habitante de Carcosa’, un relato de Bierce. Pero Bierce fue además militar unionista durante la guerra civil norteamericana, en la cual participó como oficial en muchas batallas, cuyas imágenes implacables y cruentas se muestran con insolencia en el magnífico relato de hoy, donde a las catástrofes de la contienda hay que sumar el rencor entre dos hombres, y la fatalidad.

Charles Dickens: ‘La visita del señor Testator’

Charles Dickens: ‘La visita del señor Testator’

Para alguien que no recibió ninguna formación hasta los 9 años y que ya estaba empleado en una fábrica de betún con 12, convertirse en el escritor más leído, influyente y rico de la época victoriana es, desde luego, un logro digno de mención. Un logro de Charles Dickens que tiene mucho que ver con haberse formado a sí mismo leyendo ‘lo que a la gente le gusta leer’, poseyendo una mirada literaria casi científica y, quizá por ello, un notable desapego irónico de sus personajes.

Don Juan Manuel: ‘Lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el mago de Toledo’.

Don Juan Manuel: ‘Lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el mago de Toledo’.

La versión de Don Juan Manuel de este relato oriental tiene casi 700 años y el original (arábigo, persa, indio o chino) es prácticamente irrastreable entre océanos de tiempo. Sin embargo, hay elementos en este prodigioso cuento que son tan universales y tan atemporales como ineludiblemente humanos: la codicia y la traición de uno de los personajes y la habilísima dilación por el narrador de la sorpresa coronada de justicia poética.

James Joyce: ‘Una madre’

James Joyce: ‘Una madre’

El cuento de hoy es el decimotercer relato del volumen titulado ‘Dublineses’, donde el maestro irlandés reunió quince historias tejidas entre el realismo y el naturalismo y a la luz de una mirada burlona e inmisericorde para retratar a la pequeña burguesía de la capital irlandesa de principios del siglo XX. ‘Una madre’ presenta a un personaje ‘de una vez’, Mrs. Kearney, una madre coraje que defiende los intereses de su hija y, de paso, que las cosas se hagan simplemente bien en un ambiente muy poco acostumbrado a obrar con rigor y a no tener la mínima preocupación acerca de ello.