Este cuento del maestro ruso es una exhibición del arte de la narración. El planteamiento descriptivo, la cuidada aportación de los antecedentes y el encadenamiento causal hacen casi forzoso un final abominable que, curiosamente, el lector no ha previsto.
Categoría: Literatura
Era don Miguel de Unamuno un severo catedrático de griego de la Universidad de Salamanca que escondía con pudor un alma bondadosa, sensible y hasta sensiblera que solo a veces se dejaba traslucir en su literatura, como en la historia de hoy, donde dos caminantes huérfanos se remiendan mutuamente el dolor y acaban fundando una vida nueva.
Probablemente, William Wymark Jacobs no estaría dentro de 50 años en la historia de la literatura si no fuera por esta excepcional narración corta de una eficiencia afilada y un resultado espeluznante. Una clase magistral de unas pocas páginas de técnica narrativa, uso de los personajes y eficacísimo suspense.
Hijo de madre soltera y luego adoptado, Jack London no lo tuvo especialmente fácil hasta convertirse en una estrella de la literatura popular. Antes de los 25 años había sido marinero, vagabundo, presidiario, ostrero pirata, policía y buscador de oro en Alaska, donde varias veces estuvo cerca de morir, de frío, de hambre, por el escorbuto, los osos o los lobos. Precisamente el relato de hoy cuenta los últimos momentos de un viejo indio abandonado en la nieve por su tribu y su familia, no por maldad, sino por necesidad…
Es muy difícil desligar la figura de Irving, embajador de los Estados Unidos en España entre 1842 y 1845 y primer hispanista norteamericano del que haya noticia, de sus famosísimos ‘Cuentos de la Alhambra’; pero antes de consagrar su pluma al tema español (escribió también sobre la Reconquista y sobre Cristóbal Colón), demostró su pericia literaria con dos joyas de la literatura fantástica: la primera es la universalmente conocida ‘La leyenda de Sleepy Hollow’; la segunda, basada en el folklore alemán, es la bienhumorada y furiosamente misógina fábula que hoy traemos acerca de un peculiar viaje en el tiempo…
La orgullosa ‘madre’ de Víctor Frankenstein era hija de filósofa y filósofo y esposa de Percy Bysshe Shelley, magnífico poeta y lamentable ser humano, que murió estúpidamente en el mar durante una tormenta y la dejó viuda y con una criatura a los 25 años. Si con solo 21 años fue capaz de escribir la historia del doctor y su monstruo, con 33 todavía seguía interesada en el género fantástico, como demuestra el argumento de ‘La transformación’, en el que a un joven desesperado -otro lamentable ser humano, por cierto- un ser abominable le hace una oferta difícil de rechazar.