Categoría: Literatura

León Bloy: ‘Los cautivos de Longjumeau’

León Bloy: ‘Los cautivos de Longjumeau’

No hallará el lector en este magnífico relato de Bloy rastro alguno de la ira panfletaria ultracatólica que lo hizo tan conocido en su época como una especie de furibundo profeta del Antiguo Testamento. Se trata de un cuento fantástico suave y amable que solo deja entrever un desenlace horrible, consecuencia de una serie de acontecimientos inexplicables, aunque ciertamente alegóricos.

Ryunosuke Agutagawa: ‘Sennin’

Ryunosuke Agutagawa: ‘Sennin’

El ‘padre de los cuentos’ modernos japoneses, autor de ‘Rashomon’, pasó un tercio de su corta vida en el infierno y a él volvió en sus últimos meses. Sufrió primero la psicosis de su madre, que murió cuando él tenía 10 años, y sucedió a esta la esposa de su tío, Fuki, a cuyo cargo quedó y que atormentaba continuamente al muchacho anunciándole que acabaría padeciendo la misma enfermedad de su madre. Estudió Literatura y fue profesor de inglés, pero acabó dedicándose a la escritura, como autor de cuentos (el mejor de su generación) y periodista. Se casó, tuvo tres hijos y una vida apacible solo alterada por su tía Fuki que, en su vejez, le exigía continuos cuidados. A los 34 años empezó a padecer lo que él llamaba un ‘sombrío desasosiego’, que se materializaba en alucinaciones y angustia, como describe en ‘Los engranajes’, donde daba una lista de suicidas ilustres en la que incluía a Jesucristo. Unos meses después tomó una dosis letal de barbitúricos y murió.

Francis Bret Harte: ‘Los desterrados de Poker Flat’

Francis Bret Harte: ‘Los desterrados de Poker Flat’

La vida de F. Bret Harte no es muy distinta de sus historias de pioneros y buscavidas en lo que luego fue el ‘Far West’ mítico de la literatura y el cine, y él mismo no se distanció mucho de alguno de sus personajes más indeseables, pero era un magnífico escritor. El cuento de hoy es una historia pequeña acerca del destino miserable de unos desgraciados, quienes, contra todo pronóstico, muestran lo mejor de sí mismos en las horas más duras.

E. F. Benson: ‘La señora Amworth’

E. F. Benson: ‘La señora Amworth’

Todo cuanto puede desear el lector de un cuento de vampiros se halla en ‘Mrs. Amworth’: el acecho y los crímenes del depredador demoníaco, su presencia hipnótica revestida de un cierto exotismo y vértigo morboso, sus víctimas inocentes y el desconcierto que provocan y, naturalmente, el antagonista lúcido y sobradamente preparado que se le enfrenta. Todo eso y, gracias a la mano de Benson, en contexto nada habitual: un plácido pueblecito del sur de Inglaterra poblado por jubilados y solterones que cultivan su ocio con apacibles paseos, partidas de cartas, alguna cena, una copita…