Probablemente, William Wymark Jacobs no estaría dentro de 50 años en la historia de la literatura si no fuera por esta excepcional narración corta de una eficiencia afilada y un resultado espeluznante. Una clase magistral de unas pocas páginas de técnica narrativa, uso de los personajes y eficacísimo suspense.
Hijo de madre soltera y luego adoptado, Jack London no lo tuvo especialmente fácil hasta convertirse en una estrella de la literatura popular. Antes de los 25 años había sido marinero, vagabundo, presidiario, ostrero pirata, policía y buscador de oro en Alaska, donde varias veces estuvo cerca de morir, de frío, de hambre, por el escorbuto, los osos o los lobos. Precisamente el relato de hoy cuenta los últimos momentos de un viejo indio abandonado en la nieve por su tribu y su familia, no por maldad, sino por necesidad…
Es muy difícil desligar la figura de Irving, embajador de los Estados Unidos en España entre 1842 y 1845 y primer hispanista norteamericano del que haya noticia, de sus famosísimos ‘Cuentos de la Alhambra’; pero antes de consagrar su pluma al tema español (escribió también sobre la Reconquista y sobre Cristóbal Colón), demostró su pericia literaria con dos joyas de la literatura fantástica: la primera es la universalmente conocida ‘La leyenda de Sleepy Hollow’; la segunda, basada en el folklore alemán, es la bienhumorada y furiosamente misógina fábula que hoy traemos acerca de un peculiar viaje en el tiempo…
La orgullosa ‘madre’ de Víctor Frankenstein era hija de filósofa y filósofo y esposa de Percy Bysshe Shelley, magnífico poeta y lamentable ser humano, que murió estúpidamente en el mar durante una tormenta y la dejó viuda y con una criatura a los 25 años. Si con solo 21 años fue capaz de escribir la historia del doctor y su monstruo, con 33 todavía seguía interesada en el género fantástico, como demuestra el argumento de ‘La transformación’, en el que a un joven desesperado -otro lamentable ser humano, por cierto- un ser abominable le hace una oferta difícil de rechazar.
Casi toda la existencia de Stevenson está marcada por las enfermedades pulmonares y precisamente la tuberculosis se lo llevó en Samoa, Pacífico Sur, a los 44 años. Pero la enfermedad fue también la razón de que le pusieran de pequeño a su cargo a una cuidadora llamada Alison Cunningham, ‘Cummy’, una austera calvinista aficionada a contar truculentas historias y leyendas escocesas que horrorizaban y fascinaban al joven Robert y que este no tardaría en trasladar al papel, como es el caso de la historia de ‘Janet la contrahecha’ (‘Thrawn Jane’), en la que un joven reverendo acoge en casa a una mujer a la que cree injustamente acusada de brujería, pero que…
El más europeo de los grandes narradores rusos arrastra en su biografía el estigma de una madre tiránica y mezquina, que infecta como un virus la existencia de su hijo y le impide ser feliz, aun huérfano. Sea por influjo materno o por otra causa, Turguéniev, a pesar de haber tenido una existencia muy acomodada, no pareció nunca disfrutar de la vida ni tuvo jamás pareja estable. Ese pesimismo se cierne sobre su obra como una manta húmeda, como el predecible y negro futuro de Akulina, una ‘campesinita’ víctima inocente de un depredador sexual.