Publicado en 1968, cuando su autor tenía 17 años, este magnífico cuento podría ser uno de los mejores primeros textos de un autor contemporáneo que se conocen: es directo, cínico, agrio, maduro, despiadado y extraordinario.
Categoría: Literatura
Este prodigio de relato corto, probablemente autobiográfico, es una cuidadosa, efectiva y muy emocional revisión de un cuento esencial, donde un ogro sádico muestra y enseguida escamotea a la protagonista un tesoro. La forma en que esta finalmente lo disfruta demuestra cuánto lo merecía.
Solo si existieras privado de todo afecto de y por otros seres humanos, sería el suicidio un acto de valentía. En caso contrario, puede ser mezquino y cobarde. El argentino Anderson Imbert, en esta casi minúscula maravilla, lo muestra en clave de humor absurdo.
La Teresa de este relato de Gorki es uno de esos personajes que se quedan dentro del lector por mucho tiempo: grande y tosca por fuera, frágil y tierna por dentro, y capaz de superar esos opuestos con una resolución tan necia y desesperada como eficaz, al menos para ella.
Ahora que están (otra vez) tan de moda los bucles y las paradojas espacio-temporales conviene volver sobre un cuento clásico entre los clásicos de la ciencia-ficción, que, por si fuera poco, también aborda asuntos metaliterarios y hasta religiosos y tiene un planteamiento tan interesante y fecundo que no es de extrañar que al lector se le queden cortos los hilos que Hamilton saca de su propia ficción.
Todo el talento y la chispa de Fonseca condensados en un cuento realmente divertido donde nada es lo que parece y de ahí para arriba. El sentido del humor desapegado y a veces hiriente del autor se encarnan vivamente en la mirada del personaje principal, un escritor mercenario encargado del consultorio sentimental de una revista femenina.