Ni el tema de la conversión en monstruo ni tampoco el relato en primera persona del proceso son precisamente nuevos en la literatura, pero hacerlo con la sensibilidad y la minuciosidad de Atwood sí que lo es y, si tampoco fuera nuevo, el retrato íntimo que hace la autora de la ‘enferma’ y de su entregada resignación es sencillamente magistral.
Categoría: Literatura
Un cuento dentro de un cuento que es una obra maestra. Con cuatro personajes y una trama muy fina, Auster demuestra que la magia de la literatura es narrar y que narrar es seducir primero al lector, llevarlo luego adónde el autor quiere y finalmente devolverlo, pero ya no a la situación de salida, porque el lector, por obra del relato, ha cambiado.
Se reconoce a una autora de raza cuando a partir de una anécdota aparentemente insignificante es capaz de construir un significado pleno. Una ruina, el juego de una niña y la observación detallada y animosa de la autora tejen un pequeño mundo donde una realidad simulada importa más que los esfuerzos reales por reconstruir una ciudad devastada por la guerra.
La argentina Mariana Enríquez, una de las voces jóvenes más personales en español y autora de la excelente novela ‘Nuestra parte de noche’, nos introduce con este inquietante y provocador relato en una distopía donde un movimiento clandestino de mujeres sueña con un ‘mundo ideal de hombres y monstruas’.
He aquí el relato argentino quintaesencial: un divorciado resentido y sabidillo aguarda la hora del inicio de un partido Boca-River en la compañía no deseada del gato de su exmujer, de nombre Nietzsche (el gato, claro), mientras la tragedia rueda hacia él como un balón perdido ¿o no tanto? Naturalmente, lo más argentino de esta función es la mirada socarrona y nihilista de Bazterrica.
Decía Cela que una cosa muy importante y terapéutica en esta vida es tener ‘un sentido deportivo de la existencia’. Eso mismo (se) lo aplica Lorrie Moore en esta amarga y sin embargo divertida confesión sobre los anhelos y los fracasos de quienes deciden que el deseo de escribir es lo único que verdaderamente les merece la pena, y mucha pena muchas veces.