Eso que se llama intertextualidad ya lo aprovechó con notable éxito un tal Miguel de Cervantes y, antes de él, algunos otros, pero hay que reconocer que el manejo de los recortes que exhibe Jack London en este relato lo coloca entre los primeros de la clase del ‘patchwork’ literario; y todo ese esfuerzo para sumergirnos en una trama desesperada y diabólica en la que un esforzado millonario trata de atajar el acoso, las amenazas, las extorsión y los asesinatos de un (llamémoslo) peculiar grupo terrorista formado por ‘proletarios intelectuales’ y distribuidor a las bravas de la riqueza ajena.
Categoría: Literatura
Este relato breve de ‘Clarín’ condensa algunos de los elementos fundamentales de su prosa y su talento: pocos personajes, perfectamente diseñados y enseguida diseccionados ante nuestros ojos: jerarquía, relaciones, ambiciones y carencias aparecen como en un muestrario o como el resultado de una exploración científica. Y todo ello a través de una prosa tan perfecta, rítmica y hasta melódica que asombra.
Este relato, ‘probablemente el mejor cuento de literatura fantástica escrito en México en el siglo XX’, se puede interpretar de muchas maneras, pues está repleto de infinidad de símbolos de influjo kafkiano, pero quizá lo mejor de él es la forma en que autor y lector, completos cómplices por obra de un humor tan desbordante como afilado, superan la angustia que genera el absurdo, hijo del maestro checo, y, en una dulce derrota, como la del viajero protagonista, deciden aprovechar el más que aparente caos del sistema ferroviario como una oportunidad para esa aventura que debería ser toda vida.
Bien sea porque casi todos hemos leído al menos las primeras páginas de las ‘Historias’ de Heródoto, bien sea porque casi todos caímos rendidos ante Katharine Clifton/Kristin Scott Thomas en aquel fuego de campamento de ‘El paciente inglés’ (1996), puede darse por bien cierto que casi todos conocemos la historia de como una reina orgullosa cambió de marido y el reino de los lidios de rey por meter este idiota a un mirón en su alcoba conyugal para presumir de esposa.
Puede que Kipling escribiera ‘El cuento más hermoso del mundo’, pero este de Yourcenar contiene una de las historias más memorables, sobrecogedoras y magistralmente resueltas que uno se haya echado a los ojos, una historia que trata de como la búsqueda (y el hallazgo) de la belleza puede ser un don al mismo tiempo que una condena (literalmente).
Este relato tan extraordinario como incisivo revela a Vonnegut como un visionario un tanto desmadrado (aunque todo está por verse) y nos muestra un mundo futuro donde el igualitarismo se aplica legalmente y por la fuerza a toda la población, condenada por tanto a la mediocridad y el tedio y también a una indolencia absoluta que la priva hasta de sentir el horror de su existencia.