“Obsession” (Curry Baker, 2026)

La película-prodigio de esta temporada la ha rodado un pipiolo de 26 años que viene de hacer cortos en Youtube, costó un millón de dólares producirla, la vendió por quince, lleva recaudados trescientos y es muy buena.

Además, “Obsession” empieza como “La Celestina” (alguien usa magia para que alguien lo ame), sigue como “La pata de mono” (el cumplimiento de tus deseos va a tener un precio muy alto), toca techo como “El exorcista” (qué momentazo ese duermevela de Nikki) y remata como “Romeo y Julieta” (con una variante notable).

Por si las referencias culturetas no fueran un aliciente, la película de Curry Baker (el pipiolo) toca asuntos de “rabiosa actualidad” como los incels, las relaciones tóxicas o la sumisión química (aunque sea mágica en este caso), todo enfocado en un muy reducido grupo de veinteañeros, mostrado casi como un mundo ensimismado y presuntamente autosuficiente. O sea, todo muy de los Zetas.

Y el plato fuerte de la función está en Nikki, la víctima del encantamiento, en su prodigiosa intérprete (Inde Navarrete) y en el tratamiento narrativo y visual que Baker construye para ella. Porque el conflicto (visual y mental) que enfrenta el protagonista mientras ve que su adorable objeto de deseo se comporta a veces como una loca de atar, a veces, como el muñeco diabólico, se traslada limpio a los espectadores, pero son estos, que no tienen por qué sufrir como el pobre chico (de hecho, han pagado para no hacerlo), quienes pueden optar, también limpiamente, por horrorizarse o por partirse la caja, a veces las dos cosas al mismo tiempo. Exactamente lo mismo, por cierto, que pasaba con una de las películas favoritas de Baker y cuyo remake se ha comprometido a rodar: “La matanza de Texas”.

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