Un cuento dentro de un cuento que es una obra maestra. Con cuatro personajes y una trama muy fina, Auster demuestra que la magia de la literatura es narrar y que narrar es seducir primero al lector, llevarlo luego adónde el autor quiere y finalmente devolverlo, pero ya no a la situación de salida, porque el lector, por obra del relato, ha cambiado.