Decía Cela que una cosa muy importante y terapéutica en esta vida es tener ‘un sentido deportivo de la existencia’. Eso mismo (se) lo aplica Lorrie Moore en esta amarga y sin embargo divertida confesión sobre los anhelos y los fracasos de quienes deciden que el deseo de escribir es lo único que verdaderamente les merece la pena, y mucha pena muchas veces.