Incluido por Borges, Ocampo y Bioy Casares en su ‘Antología de la literatura fantástica’, este relato breve de Héctor Murera (1923-1975) es una magnífica pieza de orfebrería literaria que por los pocos elementos con que juega (un hombre, un gato, el tiempo) necesita de la complicidad del lector para descargar toda la fuerza de una historia que puede interpretarse desde una racionalidad áspera y deprimente o desde un desciframiento irracional mucho más sugestivo y quizá poéticamente justo.