Aurore Lucile Dupin, a la manera de nuestra Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber), eligió publicar con un pseudónimo masculino, quizá para desvincular su figura social de su figura literaria, quizá para que se la tomase más en serio en el mundillo literario, claramente dominado por hombres. Aunque en su caso no cabe hablar de una mujer discriminada u oprimida: divorciada de su esposo, el barón Casimir Dudevant, con menos de 30 años y con dos niños a los que crio lejos de su padre, tomó parte activa en la vida cultural francesa de mediados del siglo XIX, fue amiga de Flaubert, de Balzac, de Verne, de Heine, de Listz y de Delacroix y mantuvo relaciones amorosas con Alfred de Musset y Fréderic Chopin.
‘Las señoritas’ es un curioso cuento fantástico de magia blanca que tiene como protagonistas a un gentilhombre normando y a una especie de hadas de los pantanos, en absoluto temibles, salvo por sus bromas pesadas.