Para alguien que no recibió ninguna formación hasta los 9 años y que ya estaba empleado en una fábrica de betún con 12, convertirse en el escritor más leído, influyente y rico de la época victoriana es, desde luego, un logro digno de mención. Un logro de Charles Dickens que tiene mucho que ver con haberse formado a sí mismo leyendo ‘lo que a la gente le gusta leer’, poseyendo una mirada literaria casi científica y, quizá por ello, un notable desapego irónico de sus personajes.